In Memoriam

Dolly Parton, la mujer que convirtió sus raíces en un lenguaje universal

La muerte de Dolly Parton a los 80 años deja a la música sin una de sus creadoras más universales. De “Jolene” a “I Will Always Love You”, su legado desborda el country: canciones, cine, generosidad y una personalidad irrepetible son su mayor obra.

Dolly Parton
Dolly Parton, la mujer que convirtió sus raíces en un lenguaje universal

Adiós a una artista irrepetible que trascendió el country: compositora excepcional, actriz, empresaria y filántropa, hizo de su origen humilde una fortaleza y de sus canciones un patrimonio de varias generaciones.

Hay artistas a los que se recuerda por una canción y otros cuya desaparición parece llevarse consigo una parte de la cultura popular. convertirse en una figura reconocible y querida mucho más allá de las fronteras de la música country.

Mucho más que la reina del country

La imagen era inconfundible: cabello rubio imposible, lentejuelas, tacones, colores desbordantes y un sentido del humor que muchas veces utilizó para adelantarse a quienes pretendían reducirla a su apariencia. Pero detrás de aquel personaje deliberadamente exagerado se encontraba una compositora formidable y una extraordinaria narradora de historias.

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Jolene”, “Coat of Many Colors”, “9 to 5” o “I Will Always Love You” demostraron su capacidad para escribir sobre los celos, la pobreza, el trabajo, la despedida, el amor o la dignidad utilizando historias aparentemente sencillas que terminaban hablando de sentimientos universales.

Parton consiguió además algo reservado a muy pocos artistas: salir de las fronteras de su género sin abandonar nunca su identidad. Pasó del country al pop, conquistó Hollywood con 9 to 5, compartió uno de los grandes éxitos de los ochenta con Kenny Rogers en “Islands in the Stream” y vio cómo Whitney Houston transformaba “I Will Always Love You” en un fenómeno mundial.

Pero incluso cuando otra voz llevó aquella canción a dimensiones gigantescas, la esencia seguía siendo suya. Parton había escrito originalmente “I Will Always Love You” como una despedida profesional de Porter Wagoner, demostrando que detrás de uno de los grandes himnos románticos de la historia existía también una poderosa declaración de independencia.

Una estrella que nunca olvidó de dónde venía

Quizá ahí resida la verdadera dimensión de Dolly Parton. Nacida en 1946 dentro de una familia numerosa y con escasos recursos en el Tennessee rural, convirtió aquellos recuerdos y sus propias experiencias en materia prima para sus canciones, sin utilizarlos jamás como un simple decorado para construir su personaje.

Cuando alcanzó una posición desde la que podía devolver parte de lo recibido, también lo hizo de una manera coherente con su historia. Inspirada por las dificultades de su padre para leer y escribir, creó en 1995 la Imagination Library, un programa destinado a acercar gratuitamente los libros a los niños y que con el paso de los años acabaría distribuyendo cientos de millones de ejemplares.

Su legado, por tanto, no puede medirse únicamente en discos vendidos, premios, números uno o conciertos multitudinarios. Dolly Parton entendió que el éxito también podía convertirse en una herramienta para transformar la vida de otras personas.

Fue igualmente una empresaria capaz de comprender muy pronto el valor de conservar el control sobre su propia obra y de transformar su identidad en algo mucho mayor que una carrera discográfica. Dollywood convirtió sus raíces en un enorme proyecto económico y cultural profundamente vinculado a Tennessee, mientras ella continuaba grabando, actuando y explorando nuevos territorios musicales.

Incluso su entrada en el Rock and Roll Hall of Fame en 2022 desembocó en Rockstar, un ambicioso proyecto con el que, bien entrada la madurez, volvió a demostrar que su curiosidad artística seguía intacta.

Una personalidad imposible de copiar

Dolly Parton sobrevivió durante toda su carrera a las etiquetas que intentaron colocarle. Fue demasiado pop para algunos puristas del country y demasiado country para determinados sectores de la industria del pop; demasiado extravagante para quienes confundían sofisticación con sobriedad y demasiado inteligente para permitir que otros decidieran qué debía hacer con su música, su imagen o su carrera.

Y terminó convirtiendo todas aquellas aparentes contradicciones en su mayor fortaleza.

Porque Dolly Parton nunca necesitó dejar de parecer Dolly Parton para evolucionar. Su autenticidad consistió precisamente en ser dueña absoluta del personaje que había creado, reírse de sí misma antes de que lo hicieran los demás y conservar detrás de toda aquella espectacularidad una extraordinaria capacidad para contar historias humanas.

Las canciones se quedan

Con la muerte de Dolly Parton desaparece una de las últimas grandes figuras capaces de conectar de manera natural el viejo Nashville con la cultura popular global del siglo XXI. Una artista que atravesó generaciones sin convertirse en una pieza de museo y que consiguió que canciones escritas décadas atrás continuaran encontrando nuevos públicos.

Pero quedan las canciones.

Queda aquella súplica desesperada a Jolene. Queda la reivindicación laboral de “9 to 5”. Queda aquella niña que descubrió que la riqueza no siempre se guarda en los bolsillos de “Coat of Many Colors”. Y queda “I Will Always Love You”, una despedida que inevitablemente adquiere ahora un significado diferente.

Dolly Parton pasó toda una vida convirtiendo historias aparentemente pequeñas en sentimientos universales. Quizá esa sea la mejor manera de explicar su grandeza: consiguió que millones de personas, nacidas a miles de kilómetros de aquellas montañas de Tennessee, encontraran un pedazo de su propia vida dentro de las canciones de Dolly.

Se marcha la artista. Se queda una voz, un puñado de canciones eternas y una forma absolutamente irrepetible de entender la música y la vida.


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Avatar de David Aliaga

Publicado por

Editor Jefe de JacksOnLive

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