Salón de la Fama

La Cápsula del Tiempo del Jacks: La Música en 1958

1958 abrió una nueva etapa en Europa, llevó a Pelé hasta su primer Mundial y confirmó que la tecnología estaba cambiando el planeta. Chuck Berry, Little Richard, Eddie Cochran, The Coasters y Jerry Lee Lewis pusieron la banda sonora a un año clave.

La Cápsula del Tiempo del Jacks: La Música en 1958

1958 fue un año de avances tecnológicos, transformaciones políticas y acontecimientos que dejaron una profunda huella en la segunda mitad del siglo XX. Europa daba un nuevo paso para dejar atrás décadas de enfrentamientos cuando, el 1 de enero, entraron en vigor los Tratados de Roma y comenzó oficialmente su actividad la Comunidad Económica Europea (CEE), integrada inicialmente por Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Aquel proyecto de cooperación económica terminaría siendo uno de los grandes antecedentes de la actual Unión Europea.

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Al otro lado del Atlántico, la Revolución cubana continuaba avanzando contra el régimen de Fulgencio Batista. En febrero se produjo uno de sus episodios más insólitos cuando miembros del Movimiento 26 de Julio secuestraron en La Habana al piloto argentino Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón del mundo de Fórmula 1, pocas horas antes de que disputara el Gran Premio de Cuba. Fangio permaneció retenido alrededor de 26 horas y fue liberado sano y salvo. El secuestro consiguió una enorme repercusión internacional para los revolucionarios.

El deporte también encontró en 1958 a una de sus grandes leyendas. Entre junio y julio se disputó en Suecia la Copa Mundial de Fútbol de 1958. Brasil conquistó su primer título mundial derrotando por 5-2 a Suecia en la final, pero buena parte de las miradas terminaron concentrándose en un adolescente de apenas 17 años llamado Pelé. Marcó seis goles durante el torneo, tres de ellos en semifinales y dos en la final, iniciando una historia que terminaría convirtiéndolo en una de las figuras fundamentales del fútbol mundial.

La tecnología tampoco dejaba de romper fronteras. El 3 de agosto, el submarino estadounidense de propulsión nuclear USS Nautilus completó la primera travesía submarina del Polo Norte. La operación demostró las posibilidades de la propulsión nuclear y adquirió también una evidente dimensión estratégica dentro de la Guerra Fría.

Y entre tantos acontecimientos históricos encontramos también una pequeña historia destinada a endulzar la vida de varias generaciones. En España, el empresario catalán Enric Bernat impulsó en 1958 una nueva golosina concebida para poder comerse sin ensuciarse las manos: un caramelo colocado sobre un palo que terminaría conquistando mercados de todo el planeta bajo el nombre de Chupa Chups.

Mientras el mundo cambiaba a toda velocidad, el rock and roll atravesaba uno de los momentos más extraordinarios de su corta historia. Lo que pocos años antes había comenzado como una mezcla explosiva de rhythm & blues, blues, country y gospel ya era un fenómeno internacional. Las guitarras ganaban protagonismo, el piano podía convertirse en un arma escénica y una nueva generación de adolescentes encontraba en aquella música su propia identidad.

Repasada por encima la situación geopolítica, social y cultural de aquel año, volvamos a montarnos en nuestra máquina del tiempo y recuperemos cinco grandes canciones que marcaron 1958:

1ª- "Johnny B. Goode" de Chuck Berry

Si hubiera que elegir una canción capaz de explicar en apenas unos segundos buena parte del nacimiento de la guitarra rock, "Johnny B. Goode" sería una candidata inevitable. Chuck Berry la grabó el 6 de enero de 1958 en los estudios de Chess Records de Chicago y el sello la publicó como sencillo el 31 de marzo de aquel mismo año.

La historia narraba el sueño de un joven guitarrista de origen humilde cuyo talento podía llevarlo algún día hasta lo más alto. Berry construyó parte del personaje utilizando elementos de su propia biografía, aunque transformó la historia para darle un carácter universal. Por primera vez, el propio sueño de convertirse en una estrella del rock and roll ocupaba el centro de una gran canción de rock.

Pero el verdadero terremoto estaba en la guitarra. El riff inicial, inspirado parcialmente en la introducción que Carl Hogan había tocado años antes en "Ain't That Just Like a Woman" de Louis Jordan, terminó convirtiéndose en uno de los pasajes de guitarra más reconocibles e imitados de la historia. Miles de músicos aprenderían posteriormente aquellos primeros compases como una especie de puerta de entrada al lenguaje del rock.

"Johnny B. Goode" alcanzó el número 2 de la lista estadounidense de R&B y el número 8 de la lista pop de Billboard. Su importancia, sin embargo, terminaría superando ampliamente cualquier clasificación comercial. En 1977 fue además una de las canciones seleccionadas para viajar al espacio dentro del Disco de Oro de las Voyager, destinado a representar algunos de los sonidos de la humanidad ante la hipotética posibilidad de que las sondas fueran encontradas por otra civilización.

De Chicago al espacio interestelar: pocas canciones resumen mejor la extraordinaria distancia recorrida por el rock and roll.

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2ª- "Good Golly, Miss Molly" de Little Richard

Little Richard llevaba varios años demostrando que el rock and roll podía ser salvaje, teatral y absolutamente imprevisible. "Good Golly, Miss Molly" condensó buena parte de aquella personalidad en poco más de dos minutos. Escrita por John Marascalco y el productor Robert "Bumps" Blackwell, fue grabada por Richard en 1956 pero publicada por Specialty Records como sencillo en enero de 1958.

La expresión que da título a la canción procedía de una frase que Little Richard había escuchado utilizar al locutor Jimmy Pennick. Musicalmente, el cantante encontró además inspiración en el poderoso comienzo de piano de "Rocket 88", grabada en 1951 por Jackie Brenston and His Delta Cats en una sesión dirigida musicalmente por Ike Turner.

Little Richard tomó aquellas influencias y las llevó a su propio territorio: piano golpeado con violencia, saxofones, una sección rítmica acelerada y una interpretación vocal que parecía permanentemente al borde del descontrol. La canción alcanzó el número 4 en la lista estadounidense de R&B, el número 10 en la lista pop y llegó al número 8 en Reino Unido.

Su influencia atravesaría inmediatamente generaciones. Creedence Clearwater Revival, Jerry Lee Lewis, Mitch Ryder y numerosos músicos recuperarían posteriormente la canción. Pero ninguna versión podía reproducir completamente lo que Little Richard representaba en aquel momento: una de las personalidades más explosivas que había producido la primera generación del rock and roll.

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3ª- "Summertime Blues" de Eddie Cochran

El verano no siempre significaba vacaciones. Para muchos adolescentes estadounidenses también significaba trabajar, intentar conseguir algo de dinero y enfrentarse a un mundo de adultos que parecía tener siempre la última palabra. Eddie Cochran convirtió aquella frustración generacional en "Summertime Blues", una canción escrita junto a su representante Jerry Capehart.

Grabada el 28 de marzo de 1958 y publicada durante el verano por Liberty Records, la canción cuenta la historia de un joven atrapado entre el trabajo, sus padres y las autoridades. Cada intento de escapar de sus problemas termina encontrándose con una nueva voz adulta que le recuerda que todavía no tiene poder sobre su propia vida.

Uno de los grandes aciertos de la grabación está precisamente en esas respuestas. El propio Cochran interpretó las profundas voces que representan a las figuras de autoridad, además de encargarse de las voces y las guitarras. Sharon Sheeley, compositora y pareja del músico, participó con las palmas que pueden escucharse durante el tema.

"Summertime Blues" alcanzó el número 8 en Estados Unidos y el número 18 en Reino Unido. Con el paso del tiempo se convirtió en algo todavía mayor: un auténtico estándar del rock. Blue Cheer la transformó en 1968 en una descarga de rock pesado, The Who hizo de ella una pieza habitual de sus conciertos y décadas después Alan Jackson la llevó nuevamente hasta lo más alto de las listas country.

La carrera de Eddie Cochran terminaría trágicamente apenas dos años después, cuando murió con solo 21 años como consecuencia de un accidente de tráfico ocurrido durante una gira británica. Su obra fue breve, pero canciones como "Summertime Blues" demostraron que había comprendido perfectamente las inquietudes de aquella primera generación adolescente del rock.

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4ª- "Yakety Yak" de The Coasters

El rock and roll también podía contar historias con sentido del humor. Pocos grupos lo entendieron mejor que The Coasters, y pocas parejas de compositores dominaron aquel lenguaje como Jerry Leiber y Mike Stoller. De aquella combinación nació en 1958 "Yakety Yak", una pequeña comedia musical sobre el eterno conflicto entre adolescentes y padres.

La letra encadena las órdenes domésticas que recibe un joven: sacar la basura, limpiar su habitación, barrer la cocina o hacer la colada. Cada protesta obtiene siempre la misma respuesta: "Yakety yak, don't talk back". Con apenas unas frases, Leiber y Stoller consiguieron retratar una escena familiar reconocible para millones de adolescentes.

Musicalmente, la grabación tiene otro protagonista fundamental: el saxofonista King Curtis. Su característico solo de saxo tenor proporcionó a la canción uno de sus elementos más memorables y ayudaría incluso a popularizar la expresión "yakety sax" para describir aquel estilo de interpretación.

Publicada por Atco Records, "Yakety Yak" alcanzó el número 1 del Billboard Hot 100 y permaneció siete semanas en lo más alto de la lista de R&B. En Reino Unido llegó al número 12. The Coasters confirmaban así una fórmula extraordinaria: canciones construidas casi como pequeñas escenas teatrales, llenas de personajes, humor y situaciones cotidianas.

"Charlie Brown", "Poison Ivy" y otros éxitos continuarían desarrollando aquella idea. The Coasters demostraron que el primer rock and roll no necesitaba hablar únicamente de amor, coches o baile; también podía reírse de la vida cotidiana.

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5ª- "Great Balls of Fire" de Jerry Lee Lewis

Si "Whole Lotta Shakin' Goin' On" había presentado al gran público a Jerry Lee Lewis, "Great Balls of Fire" terminó de convertirlo en una de las figuras más espectaculares del primer rock and roll. Escrita por Otis Blackwell y Jack Hammer, la canción fue grabada en 1957 en los estudios de Sun Records de Memphis bajo la dirección de Sam Phillips.

La fórmula parecía sencilla: la voz de Lewis, su piano, una batería y un bajo. Pero en sus manos aquella combinación adquiría una energía extraordinaria. El piano dejaba de comportarse como un instrumento de acompañamiento para convertirse prácticamente en el centro físico de la canción, mientras la interpretación vocal transmitía la mezcla de deseo, excitación y peligro que acompañaba a buena parte de la imagen pública del músico.

El sencillo apareció a finales de 1957 y explotó comercialmente durante las primeras semanas de 1958. Alcanzó el número 2 de las listas pop estadounidenses, fue número 1 en country y llegó también al número 1 de Reino Unido durante dos semanas en enero de 1958. Su éxito confirmó que Jerry Lee Lewis podía competir comercialmente con las mayores estrellas de aquella generación.

La canción apareció además en la película Jamboree, estrenada en 1957 y concebida como un escaparate cinematográfico para numerosos artistas de la nueva música juvenil. Junto a Lewis aparecían nombres como Fats Domino, Carl Perkins, Buddy Knox y Frankie Avalon.

La historia personal de Jerry Lee Lewis estaba a punto de dar un giro radical. En mayo de 1958, durante una gira por Reino Unido, salió a la luz que el cantante se había casado con Myra Gale Brown, su prima segunda de 13 años. El escándalo provocó la cancelación de buena parte de la gira y dañó profundamente su carrera durante años.

Pero las canciones sobrevivieron al escándalo. "Great Balls of Fire" terminó convertida en uno de los símbolos definitivos del rock and roll de los cincuenta y en una demostración perfecta de lo que Jerry Lee Lewis podía conseguir sentado frente a un piano: hacer que un instrumento asociado durante décadas a otros estilos sonara peligroso, juvenil y absolutamente incendiario.

Con Jerry Lee Lewis cerramos nuestro viaje por 1958, un año en el que el rock and roll dejó definitivamente claro que había llegado para quedarse. Chuck Berry estaba definiendo el lenguaje de la guitarra, Little Richard llevaba la interpretación hasta el límite, Eddie Cochran hablaba directamente a los adolescentes, The Coasters convertían la vida cotidiana en canciones y Jerry Lee Lewis incendiaba el piano. El género apenas tenía unos años de vida, pero ya estaba construyendo sus primeros clásicos eternos.


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Avatar de David Aliaga

Publicado por

Editor Jefe de JacksOnLive

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