El flamenco despide a Pepe Habichuela, maestro eterno de la guitarra y símbolo de una dinastía irrepetible
El flamenco despide a Pepe Habichuela, fallecido a los 81 años. Granada ha dado el último adiós a un guitarrista esencial, maestro de varias generaciones y miembro de una dinastía que transformó para siempre la historia del género.

Familiares, amigos y grandes figuras del género dieron el último adiós en Granada a un artista fundamental para entender la evolución del flamenco contemporáneo.
Granada ha despedido a uno de sus grandes maestros. Pepe Habichuela, fallecido el pasado 4 de agosto en Madrid, descansa ya en el cementerio de San José de su ciudad natal después de dos jornadas de homenaje y emoción. Antes del entierro, cientos de personas pasaron por la capilla ardiente instalada en el Teatro Isabel la Católica para rendir tributo a un músico cuya guitarra llevó las raíces del Sacromonte hasta escenarios de todo el mundo.
El último adiós reunió a algunas de las grandes familias y nombres del flamenco. Los Carmona estuvieron arropados por artistas y sagas estrechamente vinculadas a la trayectoria del guitarrista, entre ellos Estrella Morente, Soleá Morente, Kiki Morente, Tomatito y Vicente Amigo. Una presencia especialmente simbólica fue la de la familia Morente, unida para siempre a Habichuela por la profunda relación artística y personal que mantuvo con Enrique Morente.
Nacido como José Antonio Carmona Carmona en Granada en 1944, Pepe Habichuela perteneció a una de las dinastías fundamentales del flamenco español. Tras trasladarse a Madrid en los años sesenta, compartió escenarios y grabaciones con figuras como Camarón de la Isla y Enrique Morente, mientras desarrollaba una manera de tocar profundamente respetuosa con la tradición pero siempre abierta a nuevos horizontes. Trabajos como A Mandeli, Habichuela en rama o Yerbagüena, así como su colaboración con el contrabajista de jazz Dave Holland en Hands, reflejan una inquietud artística que nunca entendió el flamenco como una música encerrada en sí misma.
Su legado continúa además a través de una familia inseparable de la historia reciente del género: fue padre de Josemi Carmona, integrante de Ketama, y miembro de una saga que ha llevado el apellido Habichuela por varias generaciones. Reconocido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y, en 2026, con la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, Pepe Habichuela deja mucho más que una discografía: deja una forma de entender la guitarra, de unir tradición y libertad y de transmitir el flamenco. Granada ha enterrado al hombre; su toque queda para siempre.





