La Cápsula del Tiempo del Jacks: La Música en 1959
1959 cambió el mapa político con la Revolución cubana, llevó por primera vez un objeto humano hasta la Luna y vio nacer a Barbie. Grandes figuras de la música pusieron música al final de una década que había transformado para siempre la cultura popular.

1959 cerró una década marcada por enormes transformaciones políticas, sociales, científicas y culturales. El año comenzó con uno de los acontecimientos que determinarían buena parte de la historia posterior de América Latina: el 1 de enero triunfó la Revolución cubana después de que Fulgencio Batista abandonara Cuba. Las fuerzas revolucionarias encabezadas por Fidel Castro tomaron el control del país y comenzaron un proceso político que muy pronto convertiría a la isla en uno de los escenarios fundamentales de la Guerra Fría.
Estados Unidos también modificó su propio mapa. El 3 de enero, Alaska se convirtió oficialmente en el estado número 49 del país y, el 21 de agosto, Hawái pasó a ser el número 50. A finales de año, doce países firmaron en Washington el Tratado Antártico, que reservaba la Antártida para fines pacíficos y científicos y establecía uno de los acuerdos internacionales más singulares de la época.
La carrera espacial continuó avanzando a una velocidad extraordinaria. El 13 de septiembre, la sonda soviética Luna 2 impactó contra la superficie lunar y se convirtió en el primer objeto construido por el ser humano que alcanzó otro cuerpo celeste. Apenas unas semanas después, Luna 3 consiguió fotografiar por primera vez la cara oculta de la Luna, proporcionando imágenes de una región que ningún ser humano había contemplado hasta entonces.
1959 dejó también acontecimientos mucho más vinculados a la cultura popular. El 9 de marzo, la compañía Mattel presentó oficialmente en Nueva York a Barbie, una muñeca creada por Ruth Handler que terminaría convirtiéndose en uno de los juguetes más reconocibles del planeta. En los cines, Ben-Hur, dirigida por William Wyler y protagonizada por Charlton Heston, se convirtió en uno de los grandes acontecimientos cinematográficos del año y posteriormente conseguiría once premios Óscar.
Pero 1959 fue también un año especialmente doloroso para el joven rock and roll. El 3 de febrero, Buddy Holly, Ritchie Valens y J. P. "The Big Bopper" Richardson murieron al estrellarse la avioneta en la que viajaban cerca de Clear Lake, Iowa. Aquel accidente, ocurrido durante la gira Winter Dance Party, terminaría siendo recordado como "The Day the Music Died", el día en que murió la música, después de que Don McLean utilizara la expresión años más tarde en "American Pie".
El rock and roll perdía prematuramente a tres de sus jóvenes figuras, pero la revolución musical iniciada durante aquella década ya era imposible de detener. El rhythm & blues, el doo-wop, el pop y los nuevos sonidos juveniles continuaban cruzándose y llegando a públicos cada vez mayores. Repasada por encima la situación histórica de aquel año, volvamos a montarnos en nuestra máquina del tiempo y recuperemos cinco grandes canciones que marcaron 1959:
1ª- "La Bamba" de Ritchie Valens
Mucho antes de convertirse en una canción de rock and roll, "La Bamba" llevaba generaciones formando parte de la cultura musical mexicana. Se trata de una canción tradicional vinculada al son jarocho, género originario principalmente del estado mexicano de Veracruz que combina influencias musicales españolas, indígenas y africanas.
Durante décadas existieron numerosas interpretaciones de la composición. En los años cuarenta, el músico y actor mexicano Andrés Huesca contribuyó decisivamente a popularizarla mediante sus grabaciones y actuaciones. Pero sería un adolescente estadounidense de ascendencia mexicana quien llevaría la canción hasta un territorio completamente nuevo.
Richard Steven Valenzuela, conocido artísticamente como Ritchie Valens, transformó "La Bamba" incorporando guitarras eléctricas, batería y la energía del rock and roll. La grabación apareció en 1958 como cara B de "Donna", pero su popularidad continuó creciendo durante 1959 y terminó convirtiéndose en una de las piezas fundamentales de su breve carrera.
Lo verdaderamente revolucionario era escuchar a un joven artista mexicano-estadounidense cantando íntegramente en español dentro del nuevo lenguaje del rock and roll en una industria estadounidense dominada por el inglés. Valens estaba demostrando, con apenas 17 años, que las raíces culturales y la nueva música juvenil podían convivir perfectamente dentro de una misma canción.
Su carrera terminó trágicamente el 3 de febrero de 1959 en el accidente aéreo que también acabó con las vidas de Buddy Holly y The Big Bopper. Ritchie Valens tenía solamente 17 años y llevaba apenas unos meses disfrutando del éxito.
Décadas después, Los Lobos grabaron una nueva versión de "La Bamba" para la película biográfica de 1987 dedicada a Valens. Aquella interpretación alcanzó el número 1 del Billboard Hot 100 y llevó nuevamente alrededor del mundo una canción tradicional mexicana que Ritchie Valens había ayudado a convertir en patrimonio universal del rock.
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2ª- "Shout" de The Isley Brothers
Algunas canciones nacen después de semanas de composición y otras aparecen casi accidentalmente sobre un escenario. "Shout" pertenece al segundo grupo. The Isley Brothers llevaban tiempo interpretando en directo "Lonely Teardrops", el éxito de Jackie Wilson, cuando comenzaron a prolongar la canción improvisando una llamada y respuesta con el público alrededor de las palabras "You know you make me wanna shout".
La reacción de los espectadores fue tan intensa que los hermanos decidieron transformar aquella improvisación en una canción propia. Escrita por O'Kelly Isley Jr., Rudolph Isley y Ronald Isley, "Shout" fue grabada y publicada en 1959 por RCA Victor.
La estructura rompía con buena parte de las convenciones del sencillo pop de la época. La grabación completa superaba los cuatro minutos y fue dividida originalmente entre las dos caras del disco. Comenzaba con una energía cercana al gospel, reducía progresivamente la intensidad hasta casi desaparecer y después volvía a crecer hasta desembocar en una explosión final.
Curiosamente, "Shout" solamente alcanzó el número 47 del Billboard Hot 100, una posición modesta para una canción cuya influencia posterior sería gigantesca. Su enorme popularidad con el paso de los años terminó convirtiéndola en el primer sencillo de The Isley Brothers certificado disco de oro.
La canción encontró además nuevas vidas gracias a numerosas versiones. Joey Dee and the Starliters, Lulu y otros artistas la llevaron nuevamente a las listas, mientras The Beatles llegaron también a interpretarla. Su aparición en la película National Lampoon's Animal House de 1978 reforzó todavía más su condición de canción asociada a la celebración colectiva.
Más de seis décadas después, basta escuchar el comienzo para comprender su secreto: "Shout" no fue concebida únicamente para ser escuchada; nació para provocar una respuesta del público.
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3ª- "Mack the Knife" de Bobby Darin
Antes de convertirse en uno de los grandes éxitos estadounidenses de 1959, "Mack the Knife" llevaba más de tres décadas recorriendo escenarios europeos. La canción nació como Die Moritat von Mackie Messer dentro de La ópera de los tres centavos, estrenada en Berlín en 1928, con música de Kurt Weill y textos de Bertolt Brecht.
Su protagonista era Macheath, también conocido como Mackie Messer o Mack the Knife, un delincuente del submundo londinense cuyos crímenes eran narrados con una melodía sorprendentemente elegante. Esa contradicción entre una música aparentemente despreocupada y una letra llena de asesinatos y delitos formaba parte esencial de su atractivo.
La canción fue adaptada al inglés y Louis Armstrong grabó una célebre versión en 1955. Bobby Darin decidió recuperarla pocos años después para su álbum That's All, publicado por Atco Records. Su interpretación convirtió la vieja pieza teatral europea en un sofisticado número de swing perfectamente adaptado al público estadounidense de finales de los cincuenta.
El resultado superó cualquier expectativa. "Mack the Knife" permaneció nueve semanas en el número 1 del Billboard Hot 100 y también alcanzó el número 1 en Reino Unido. La canción terminó siendo uno de los mayores éxitos de 1959 y transformó definitivamente la carrera de Darin.
En la primera edición de los premios Grammy, celebrada en 1959, Bobby Darin ganó como mejor artista revelación, y "Mack the Knife" recibiría posteriormente el Grammy a la Grabación del Año. La canción continuaría además creciendo como estándar gracias a interpretaciones de Ella Fitzgerald, Frank Sinatra y numerosos artistas.
Lo extraordinario es que una composición nacida en el Berlín de 1928 consiguiera dominar las listas estadounidenses tres décadas después. "Mack the Knife" demostraba que una gran canción puede cambiar completamente de contexto, idioma y generación sin perder su capacidad para fascinar.
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4ª- "Smoke Gets in Your Eyes" de The Platters
En 1959, una canción escrita más de un cuarto de siglo antes volvió a conquistar al público gracias a una de las grandes formaciones vocales de los años cincuenta. "Smoke Gets in Your Eyes" había sido compuesta por Jerome Kern, con letra de Otto Harbach, para el musical de Broadway Roberta, estrenado en 1933.
La canción fue interpretada originalmente por Tamara Drasin y rápidamente comenzó a generar nuevas versiones. En 1935 llegó también al cine dentro de la adaptación de Roberta protagonizada por Irene Dunne, Fred Astaire y Ginger Rogers. Durante las décadas siguientes fue incorporándose poco a poco al gran cancionero popular estadounidense.
Pero The Platters consiguieron hacerla completamente suya. El grupo la grabó en 1958 con Tony Williams como voz principal y unos arreglos orquestales que rodeaban su interpretación con una atmósfera romántica y melancólica. Publicada como sencillo, la grabación alcanzó su máxima repercusión durante los primeros meses de 1959.
"Smoke Gets in Your Eyes" llegó al número 1 del Billboard Hot 100 durante tres semanas y también encabezó las listas británicas. Era una nueva demostración de la capacidad de The Platters para unir el lenguaje de los grupos vocales de los cincuenta con canciones procedentes de la tradición musical estadounidense.
Con el paso de los años, Nat King Cole, Sarah Vaughan, Bryan Ferry y numerosos intérpretes realizarían sus propias versiones. La grabación de The Platters aparecería además décadas después en Always, película dirigida por Steven Spielberg en 1989.
Una canción de Broadway nacida en 1933 había encontrado en plena era del rock and roll una segunda juventud. Y lo hizo gracias a una interpretación que continúa siendo, para millones de oyentes, la versión definitiva.
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5ª- "Put Your Head on My Shoulder" de Paul Anka
Después de la energía de Ritchie Valens y The Isley Brothers, el sofisticado swing de Bobby Darin y las armonías de The Platters, nuestro viaje por 1959 termina con una de las grandes baladas románticas de finales de los años cincuenta: "Put Your Head on My Shoulder" de Paul Anka.
El cantante canadiense todavía era un adolescente cuando ya había conseguido enormes éxitos como "Diana", publicada en 1957. Anka pertenecía a una nueva generación de artistas capaces no solamente de interpretar canciones, sino también de escribir buena parte de su propio repertorio y conectar directamente con un público juvenil que estaba adquiriendo un peso cada vez mayor dentro de la industria musical.
"Put Your Head on My Shoulder" fue escrita por el propio Paul Anka y grabada con arreglos y dirección orquestal de Don Costa. ABC-Paramount publicó el sencillo en 1959 acompañado en la cara B por "Don't Ever Leave Me".
Su melodía pausada y una letra construida alrededor de un gesto tan sencillo como apoyar la cabeza sobre el hombro de la persona amada encontraron inmediatamente al público adecuado. La canción alcanzó el número 2 del Billboard Hot 100 y solamente encontró un obstáculo para llegar hasta lo más alto: precisamente "Mack the Knife" de Bobby Darin, otra de las canciones protagonistas de nuestra cápsula de 1959.
Paul Anka continuaría desarrollando durante las décadas siguientes una carrera extraordinaria como cantante y compositor. Además de sus propios éxitos, escribiría canciones asociadas a otros intérpretes y adaptaría al inglés "Comme d'habitude" para convertirla en "My Way", inmortalizada por Frank Sinatra.
"Put Your Head on My Shoulder", sin embargo, nunca desapareció. Décadas después de su publicación ha encontrado incluso nuevas generaciones de oyentes gracias al cine, la televisión y las plataformas digitales. Una balada adolescente de 1959 terminó demostrando que algunas canciones románticas no necesitan pertenecer a una época concreta.
Con Paul Anka cerramos nuestro recorrido por 1959 y también por una década que cambió para siempre la música popular. En apenas diez años, el rhythm & blues, el country, el gospel y el blues habían alimentado una revolución llamada rock and roll; aparecieron nuevas estrellas, la juventud adquirió una identidad musical propia y las canciones comenzaron a viajar por el mundo a una velocidad desconocida hasta entonces.
Los años cincuenta terminaban, pero la revolución que habían puesto en marcha apenas acababa de comenzar.





