Bryan Ferry y «Let's Stick Together»: la historia de un clásico que encontró una segunda vida
Bryan Ferry convirtió «Let's Stick Together» en uno de sus grandes clásicos en 1976, pero la canción nació catorce años antes de la mano de Wilbert Harrison. Repasamos la historia del artista, la grabación y el origen de un tema inolvidable.

Elegancia, sofisticación y una forma absolutamente personal de interpretar canciones ajenas han acompañado a Bryan Ferry durante más de cinco décadas. Nacido en Washington, en el nordeste de Inglaterra, en 1945, estudió Bellas Artes en la Universidad de Newcastle antes de trasladar aquella sensibilidad artística al mundo de la música. A comienzos de los años setenta fundó Roxy Music, banda de la que se convirtió en cantante, principal compositor e imagen más reconocible.
Roxy Music apareció en 1972 con un debut que mezclaba glam rock, art rock, experimentación, electrónica, moda y una estética deliberadamente sofisticada. Ferry construyó alrededor del grupo un universo en el que la música y la imagen formaban parte de una misma obra. Discos como For Your Pleasure, Stranded, Country Life o Siren convirtieron a la formación en una de las propuestas británicas más influyentes de los años setenta.
Pero Ferry no esperó al final de Roxy Music para iniciar una carrera paralela. En 1973 publicó su primer álbum en solitario, These Foolish Things, y desde el principio dejó clara una característica que acabaría siendo fundamental en su trayectoria: su extraordinaria capacidad para apropiarse artísticamente de canciones escritas por otros. Bob Dylan, The Rolling Stones, The Beatles, The Everly Brothers o Smokey Robinson pasarían por su particular filtro, hasta el punto de que algunas versiones terminarían asociándose inevitablemente con su propia personalidad.
Una de ellas sería “Let's Stick Together”. Sin embargo, para conocer realmente su historia tenemos que viajar hasta Estados Unidos y retroceder catorce años antes de que Ferry la convirtiera en uno de sus mayores éxitos.
La canción original pertenece a Wilbert Harrison, cantante, pianista y guitarrista estadounidense que había alcanzado el número uno en 1959 con su interpretación de “Kansas City”. En 1962 Harrison escribió y grabó “Let's Stick Together” para Fury Records, construyéndola sobre una sencilla estructura de rhythm & blues y blues de doce compases.
Aquella primera grabación no consiguió entrar en las listas de éxitos, pero Harrison no abandonó la canción. En 1969 recuperó su estructura, modificó parte de la letra y volvió a grabarla bajo un nuevo título: “Let's Work Together”. Esta vez realizó prácticamente toda la interpretación él mismo, encargándose de la voz, guitarra, armónica y percusión.
La nueva versión consiguió entrar en el Top 40 estadounidense y encontró rápidamente otros intérpretes. En 1970, Canned Heat publicó su propia adaptación de “Let's Work Together” y la convirtió en un importante éxito internacional, llegando al número 2 en Reino Unido.
Seis años después, Bryan Ferry decidió regresar a la versión original de 1962 y a su título, “Let's Stick Together”. Era 1976 y Roxy Music había iniciado un periodo de separación después de la gira de Siren. Ferry concentraba entonces buena parte de sus esfuerzos en su carrera en solitario y encontró en aquella vieja composición de Harrison un vehículo perfecto para su personalidad.
Su interpretación mantuvo las raíces del rhythm & blues, pero las envolvió en una producción mucho más poderosa y sofisticada. Chris Spedding aportó la guitarra eléctrica, John Wetton el bajo y Paul Thompson, batería de Roxy Music, se encargó de la percusión. Mel Collins participó con el saxofón soprano, Chris Mercer añadió el saxo tenor y el propio Ferry tocó piano, piano eléctrico y armónica, además de asumir naturalmente la voz principal.
El resultado tenía poco que ver con una simple reproducción nostálgica. Ferry aceleró y estilizó la canción hasta convertirla en una mezcla de rock, rhythm & blues, soul y sofisticación glam. Los saxofones aportaban músculo, la sección rítmica empujaba constantemente hacia delante y su interpretación vocal transformaba una petición para mantener unida una relación en algo mucho más provocador y teatral.
Publicada como sencillo en junio de 1976, “Let's Stick Together” alcanzó el número 4 de las listas británicas y se convirtió en el sencillo en solitario de Ferry que había alcanzado una posición más alta hasta entonces. Su éxito fue tan importante que terminaría dando nombre al tercer álbum en solitario del cantante, Let's Stick Together, publicado el 10 de septiembre de aquel mismo año.
Aquel disco era además bastante particular. En lugar de haber sido concebido íntegramente como un nuevo álbum, reunía sencillos, caras B, versiones y nuevas interpretaciones de composiciones que Ferry había grabado anteriormente con Roxy Music. Entre estas últimas aparecían “2HB”, “Chance Meeting”, “Sea Breezes”, “Casanova” y “Re-Make/Re-Model”, ahora abordadas desde una perspectiva generalmente más cercana al jazz y al rhythm & blues.
La canción quedó también inseparablemente ligada a su vídeo promocional. Ferry aparece interpretándola con la elegancia y el aire distante que ya formaban parte de su personaje artístico, acompañado por Jerry Hall, entonces pareja del cantante y modelo de la portada del álbum Siren de Roxy Music. La presencia de Hall, su imagen y la puesta en escena contribuyeron a convertir aquellas imágenes en una de las representaciones visuales más reconocibles de la carrera de Ferry.
“Let's Stick Together” tendría incluso una tercera vida en 1988, cuando Ferry publicó una nueva remezcla titulada “Let's Stick Together '88”. La actualización consiguió regresar al Top 20 británico y alcanzó el número 12, demostrando nuevamente la capacidad de supervivencia de una canción que para entonces acumulaba más de un cuarto de siglo de historia.
Y precisamente ahí reside buena parte de su importancia. “Let's Stick Together” no nació con Bryan Ferry: comenzó como una grabación de rhythm & blues de Wilbert Harrison en 1962, volvió transformada como “Let's Work Together” en 1969, pasó por las manos de Canned Heat y finalmente encontró en Ferry una interpretación completamente diferente que terminó convirtiéndose en la versión más asociada a su título original.
Más que limitarse a versionarla, Bryan Ferry hizo exactamente lo que tantas veces ha caracterizado su carrera: tomar una canción perteneciente a otra época, conservar su esencia y reconstruirla dentro de su propio universo. Medio siglo después de su publicación en 1976, “Let's Stick Together” continúa siendo una de las grabaciones que mejor resumen esa combinación de elegancia, rock, rhythm & blues y personalidad que convirtió a Ferry en una figura irrepetible de la música británica.





