La Cápsula del Tiempo del Jacks: La Música en 1957
En enero de 1957, en la ciudad británica de Liverpool, abre sus puertas por primera vez un lugar icónico para la historia de la música: el "The Cavern Club", que años después sería clave en la historia de The Beatles.

1957 fue un año de grandes avances, tensiones políticas y transformaciones culturales. La Guerra Fría continuaba marcando las relaciones internacionales mientras Estados Unidos y la Unión Soviética competían por demostrar su superioridad militar, tecnológica y científica. El 5 de julio, Estados Unidos detonó en el Sitio de Pruebas de Nevada la bomba termonuclear Hood, una de las pruebas más potentes realizadas hasta entonces en territorio continental estadounidense.
Pero fue la Unión Soviética quien protagonizó uno de los acontecimientos que verdaderamente cambiaron la historia. El 4 de octubre lanzó el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia, inaugurando oficialmente la era espacial. Apenas un mes después, el 3 de noviembre, el Sputnik 2 llevó a bordo a Laika, que se convirtió en el primer animal en orbitar la Tierra. La perra murió pocas horas después del lanzamiento debido al sobrecalentamiento de la cápsula, aunque durante décadas las autoridades soviéticas ofrecieron versiones diferentes sobre su final.
En España, el 23 de noviembre comenzó la Guerra de Ifni, un conflicto entre España y Marruecos por el control de territorios del África española, especialmente Ifni y el Sáhara. Las hostilidades se prolongaron hasta 1958 y terminaron modificando progresivamente la presencia colonial española en la región.
Mientras todo aquello ocurría, en Liverpool sucedía algo aparentemente mucho más pequeño que con el tiempo adquiriría una importancia enorme para la historia de la música. El 16 de enero abrió sus puertas The Cavern Club, un local inicialmente dedicado al jazz que pocos años después quedaría unido para siempre a la historia de The Beatles.
Y mientras el mundo miraba hacia el espacio, el rock and roll seguía conquistando la Tierra. La revolución iniciada durante los años anteriores encontraba nuevas estrellas, nuevos sonidos y una generación cada vez más dispuesta a identificarse con aquella música. Volvamos a montarnos en nuestra máquina del tiempo y recuperemos cinco grandes canciones que marcaron 1957.
1ª- "Whole Lotta Shakin' Goin' On" de Jerry Lee Lewis
Algunas canciones tienen una historia perfectamente definida. "Whole Lotta Shakin' Goin' On" no es una de ellas. Su autoría estuvo rodeada desde el principio por diferentes versiones y disputas entre Dave "Curlee" Williams y el pianista James Faye "Roy" Hall. La cantante de rhythm & blues Big Maybelle grabó una primera versión en 1955 para Okeh Records, mientras Roy Hall realizó poco después su propia interpretación para Decca.
La canción habría podido quedarse como una pieza más dentro del rhythm & blues de mediados de los cincuenta si Jerry Lee Lewis no hubiera decidido apropiarse musicalmente de ella. En 1957, durante sus primeras sesiones para Sun Records, Lewis aceleró el tema, convirtió el piano en el centro de la grabación y añadió una interpretación vocal cargada de insinuación, energía y desafío.
El resultado ayudó a construir el personaje que pronto sería conocido como "The Killer". Sobre el escenario, Jerry Lee golpeaba el teclado, tocaba de pie y proyectaba una intensidad que parecía llevar el rock and roll un paso más allá. La canción alcanzó el número 3 de la lista pop estadounidense, fue número 1 en R&B y número 1 en country, además de llegar al número 8 en Reino Unido.
"Whole Lotta Shakin' Goin' On" convirtió definitivamente a Lewis en una estrella y demostró que el piano podía resultar tan agresivo, excitante y rebelde como cualquier guitarra eléctrica. 1957 había encontrado a uno de sus grandes incendiarios musicales.
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2ª- "Peggy Sue" de Buddy Holly
Con apenas veinte años, Buddy Holly estaba ayudando a redefinir cómo podía sonar, componerse y grabarse el rock and roll. "Peggy Sue", publicada en 1957, es uno de los mejores ejemplos. La canción aparece acreditada a Holly, Jerry Allison y Norman Petty y originalmente llevaba un título completamente diferente: "Cindy Lou".
El cambio surgió por iniciativa de Jerry Allison, batería de The Crickets, quien pidió a Holly que utilizara el nombre de su novia, Peggy Sue Gerron, con quien atravesaba entonces una complicada relación. El resultado terminó convirtiendo a una joven de Texas en uno de los nombres femeninos más conocidos de la historia del rock.
Pero el verdadero secreto de la canción estaba también en su sonido. La batería de Allison domina la grabación gracias a un curioso efecto de volumen creado durante las sesiones, creciendo y disminuyendo alrededor de la voz y la guitarra de Holly. Aquella producción aportó a "Peggy Sue" una personalidad extraordinaria para su época.
El sencillo alcanzó el número 3 en Estados Unidos y, ya entre finales de 1957 y comienzos de 1958, llegó al número 6 en Reino Unido. Años después, Buddy Holly escribió además una continuación titulada "Peggy Sue Got Married", algo poco frecuente en la música popular de aquel momento.
La influencia de Holly sería enorme pese a que su carrera quedó interrumpida prematuramente en 1959. The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan y multitud de músicos posteriores encontrarían en su forma de escribir, grabar y tocar una referencia fundamental.
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3ª- "Reet Petite" de Jackie Wilson
Antes de que Berry Gordy construyera el imperio de Motown, comenzó a abrirse camino como compositor. Uno de sus primeros grandes éxitos llegó precisamente con "Reet Petite", grabada en 1957 por Jackie Wilson y escrita por Gordy junto a Billy Davis y Gwen Gordy Fuqua.
Wilson acababa de iniciar su carrera en solitario después de abandonar Billy Ward and His Dominoes. Poseía una voz extraordinariamente flexible y una presencia escénica que más adelante le valdría el sobrenombre de "Mr. Excitement". "Reet Petite" fue la primera gran oportunidad para mostrar todo aquello ante una audiencia internacional.
El título estaba inspirado en la expresión utilizada en el jazz para referirse a algo extraordinario o atractivo y guardaba relación con la canción de Louis Jordan "Reet, Petite and Gone". La grabación combinaba rhythm & blues, doo-wop y elementos del naciente soul dentro de una interpretación llena de energía.
En Estados Unidos alcanzó el puesto 62, mientras que en Reino Unido llegó al número 6 en 1957. Sin embargo, la historia de "Reet Petite" todavía guardaba una extraordinaria segunda parte: en 1986, dos años después de la muerte de Jackie Wilson, una reedición acompañada por un popular vídeo realizado mediante animación con plastilina alcanzó el número 1 británico casi tres décadas después de su publicación original.
La canción resultó importante también para otra historia. Los primeros ingresos conseguidos por Berry Gordy como compositor contribuyeron a impulsar una carrera empresarial que desembocaría en 1959 en la creación de Motown, uno de los sellos más influyentes de toda la historia de la música popular.
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4º- "Lucille" de Little Richard
En 1957, Little Richard ya era una fuerza imposible de ignorar. Después de "Tutti Frutti", "Long Tall Sally" y "Rip It Up", "Lucille" confirmó que aquella explosión no era un accidente. Publicada por Specialty Records en febrero de 1957, la canción había sido grabada el año anterior en los célebres estudios J&M de Nueva Orleans.
La composición aparece acreditada a Albert Collins y Richard Penniman, nombre real de Little Richard. No se trataba del conocido guitarrista de blues del mismo nombre, sino de otro compositor llamado Albert Collins. Las primeras ediciones acreditaron únicamente a Collins, aunque Little Richard terminaría adquiriendo parte de los derechos de la canción.
Musicalmente, "Lucille" tiene una contundencia sorprendente para 1957. Su pesada línea de bajo, el piano martilleante y los saxofones creaban una estructura casi hipnótica sobre la que Little Richard lanzaba una de sus interpretaciones vocales más poderosas. El tema anticipaba en cierta medida la dureza y repetición rítmica que muchos grupos de rock desarrollarían años después.
La canción alcanzó el número 1 de la lista R&B estadounidense, llegó al puesto 21 de la lista pop y alcanzó el número 10 en Reino Unido. En la grabación participaron músicos fundamentales de la escena de Nueva Orleans como Lee Allen, Alvin "Red" Tyler, Roy Montrell, Frank Fields y el extraordinario batería Earl Palmer.
Décadas después, "Lucille" continuaría siendo versionada por artistas muy diferentes y en 2002 fue incorporada al Grammy Hall of Fame. Su energía continúa demostrando por qué Little Richard fue mucho más que una estrella de los cincuenta: fue uno de los grandes arquitectos del lenguaje del rock.
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5ª- "Jailhouse Rock" de Elvis Presley
Si 1956 había convertido a Elvis Presley en un fenómeno de masas, 1957 confirmó que su impacto iba mucho más allá de las listas de éxitos. "Jailhouse Rock", escrita por el extraordinario dúo formado por Jerry Leiber y Mike Stoller, fue publicada por RCA Victor el 24 de septiembre de 1957 y sirvió como canción principal de la película del mismo título protagonizada por Elvis.
La grabación reunía todo lo que estaba convirtiendo al cantante en un símbolo generacional: una interpretación desafiante, guitarras, una base rítmica poderosa y una letra llena de personajes que parecían salir directamente de una película. El sencillo alcanzó el número 1 en Estados Unidos durante siete semanas, además de liderar las listas de R&B y country. En Reino Unido llegaría al número uno a comienzos de 1958.
Pero buena parte de su inmortalidad procede del cine. En una de las secuencias más famosas de la carrera de Elvis Presley, el cantante interpreta la canción rodeado por bailarines vestidos como presos dentro de un decorado carcelario. Elvis participó activamente en la elaboración de la coreografía y el resultado terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del rock and roll de los años cincuenta.
Aquel número musical poseía además una estructura visual sorprendentemente moderna: escenario propio, coreografía, montaje cinematográfico y una canción utilizada como pieza narrativa independiente. Por esa razón, algunas interpretaciones retrospectivas lo han señalado como uno de los grandes antecedentes del videoclip musical, aunque resulta excesivo considerarlo literalmente el primero de la historia.
"Jailhouse Rock" fue incluida posteriormente entre las grandes canciones asociadas al cine estadounidense e ingresó en el Grammy Hall of Fame. Pero su verdadera importancia puede explicarse de una manera mucho más sencilla: más de seis décadas después, bastan los primeros acordes para reconocer inmediatamente una época, un artista y una revolución cultural.
Con Elvis Presley cerramos nuestro recorrido por 1957, un año en el que el ser humano comenzó a mirar seriamente hacia el espacio mientras el rock and roll continuaba derribando fronteras en la Tierra. Jerry Lee Lewis, Buddy Holly, Jackie Wilson, Little Richard y Elvis representaban caminos diferentes dentro de una música que apenas había comenzado a escribir su historia.





